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2012/04/06

Los Tres Autos


PRIMER AUTO: La autosuficiencia,
es aparentemente el más lujoso de todos. Su combustible es la supe soberbia, y cuando se desliza por las calles no respeta a vehículos ni a peatones. Anda sin frenos, pero con la bocina a todo volumen. La autosuficiencia es sinónimo del egoísmo.
La tendencia a abusar del yo  es una costumbre muy conocida en la historia de la humanidad, especialmente en nuestros días. El pronombre personal yo proviene del pronombre latino ego, de donde se derivan vocablos como egoísmo y egolatría.

SEGUNDO AUTO: La autocompasión,
es destartalado y lúgubre, y aunque tiene los cambios necesarios para correr, sólo usa la reversa (marcha atrás). Su pobre conductor es víctima de los complejos, los prejuicios y la discriminación social. Piensa que el mundo lo persigue, que nadie lo quiere y que es tan sólo un estorbo entre el montón.
Su dueño se la pasa comparando su vida con la de otros, sin darse cuenta de que tal método es dañino  e infructuoso. Cuando compara su vida con personas inferiores siente una satisfacción  pervertida que no lo lleva a ningún lado; y cuando la compara con personas superiores se siente descontento, envidioso y malhumorado. La autocompasión es capaz de arrastrar a la persona a la ruina, al fracaso y hasta la muerte. La única solución que encuentran muchos de los que sufren de autocompasión es el suicidio. La autocompasión es una enfermedad que sólo la fuerza de voluntad logra curar.


TERCER AUTO: La autoestima,
es lujoso por dentro y por fuera. Este vehículo conduce a su dueño a la meta deseada. El conductor conoce su funcionamiento y lo cuida con esmero. La autoestima es el producto de esa autoimagen que lleva a su dueño a una feliz autorrealización, porque se conoce a sí mismo, conoce al prójimo y deposita su confianza en Dios. La persona que se conoce a sí misma, la que tiene autoestima, posee nobles ideales, unce su carro a las estrellas y realiza las cosas de la mejor manera posible.
Consideremos a la autoestima como nuestra mejor aliada.

A Louisa May Alcote le aconsejaron que se dedicara a ser modista o cocinera en vez de seguir en el ramo de las letras, pero ella no les prestó atención y llegó a ser una escritora famosa, autora del libro  Mujercitas.

Para incrementar la autoestima es menester afrontar la crítica con eficacia, seguir adelante con entusiasmo y tomar en cuenta los siguientes factores:
Sigue siendo tú mismo/a.

(●) Jamás pongas en duda tu valía básica como ser humano.
(●) Tratate como una persona valiosa.
(●) Evita culparte cuando las cosas van mal en la vida.
(●) No te compares con otras personas.
(●) Recuerda que tú eres diferente y especial. No hay nadie en el mundo exactamente como tú.
 
Recuerda que Dios es tu mejor aliado y que con él obtendrás la victoria.
Un psicólogo cristiano, al estudiar el Salmo 139, sugiere que “la maravillosa pauta del crecimiento, la plenitud y el desarrollo que Dios ha puesto en nuestros genes constituye la base última de la autoestima”. Ciertamente, el ingenio revelado en el código genético debería llevarme a postrarme y adorar ante la sabiduría y el poder de Dios; pero ¿qué tiene que ver esto con la autoestima?
El mismo autor dice: “El contemplar las maravillas del poder creador de Dios en mis genes no es mayor causa de autoexaltación que ver el poder creador de Dios en los genes en general, o en una puesta de sol o en una hermosa flor; yo no he tenido nada que ver con la creación de ninguna de estas cosas. La maravillosa contemplación de las hermosuras y las maravillas de la creación hace resaltar mi autoestima y me hace sentir cómodo al reconocer que soy producto de sus manos, porque él me hizo del  polvo de la Tierra; esto me mueve a adorar al Creador. “Los cielos cuentan la gloria de Dios”, no mi gloria. Si lo que Dios ha hecho al crear el universo es para su gloria, ¿no ha de ser también para su gloria lo que él ha hecho  en mí  y por mí como nueva creación en Cristo?
Cuando Dios creó al hombre del polvo de la Tierra lo hizo perfecto en gran manera, y al contemplar la hermosura de su cuerpo y la belleza de su intelecto sintió una profunda satisfacción porque sabía que “era bueno”. Ese mismo concepto debemos considerar nosotros mismos; que no somos producto de un sistema evolutivo ni de un golpe del azar, sino la obra sublime del Creador del Universo. El apóstol San Pablo describe este concepto con las siguientes palabras: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, que Dios de antemano preparó para que  anduviéramos en ellas” (Efe. 2:10)
Debemos, por lo tanto, mantener siempre un profundo sentido de autoestima hacia nosotros mismos, porque hemos sido puestos en este mundo para que seamos fieles representantes del Dios de los cielos, el Creador del universo.



BIBLIOGRAFÍA:
Rafael Escandón
Reflexiones para hoy… y mañana. Valores verdaderos, ¿cuáles son?
Asociación Casa Editora Sudamericana
Buenos Aires, República Argentina.





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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5