BIENVENIDOS

2012/04/24

Devocional 24 Abril - Cliente N°9

El Señor sabe librar de tentación a los piadosos. 2 Pedro 2:9, RV95

Elliot nació en el seno de una familia adinerada. Fue brillante en los estudios y destacado en la política. A pesar de su juventud, ya había ocupado cargos importantes en la ciudad de Nueva York, primero como fiscal general y, posteriormente como gobernador. Quizás por eso la noticia de su caída causó tanto impacto en los medios de comunicación del mundo entero.
Y es que Elliot Spitzer, el gobernador de Nueva York, era también el cliente N° 9 de una poderosa red de prostitución conocida como El club del emperador ( The New York Times, edición en línea, 10 y 13 de marzo de 2008).
Durante meses le habían seguido la pista, revisando sus pagos a agencias sospechosas e interceptando sus llamadas. Sin saber que sus días estaban contados, Elliot hizo arreglos para una nueva cita amorosa. Esta vez con una joven trigueña  de 22 años apodada «Kristen». La cita amorosa se produjo en el Hotel Mayflower, en Washington.
Elliot fue descubierto, y a los pocos días debió renunciar a su cargo como gobernador de Nueva York.
¿Qué dijo Elliot Spitzer, después de su amarga experiencia con el pecado? En una entrevista concedida a la revista Newsweek, expresó: «Sucumbimos a la tentación conscientes de que se trata de algo malo. Y después de haber caído, viene la pregunta: "¿Cómo pude haber hecho esto?"» (Newsweek, 27 de abril de 2009, p.23).
«¿Cómo pude haber hecho esto?» La pregunta de Elliot Spitzer nos recuerda lo que alguien dijo sobre la tentación: «Cuando se nos presenta, la tentación parece tan atractiva como un ángel del cielo. Después de caer, nos parece un demonio del infierno». ¿Estás siendo tentado ahora mismo? Antes de que sea demasiado tarde, apártate del mal y pídele a Dios de todo corazón: «Señor, no me dejes caer ni tentación, sino líbrame del mal. Amén».
Padre celestial, quiero tener un corazón puro, como el de tu Hijo Jesús.



Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala



No hay comentarios:

Publicar un comentario

El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5