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2012/05/18

Devocional Jóvenes 19 de Mayo - De Frente y sin Rodeos 2


Sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento. (Filipenses 2:15, NVI)

¿Qué hay de malo en ir al cine? Hace algunos años estaba en un panel en el que se debatía el tema. Los argumentos a favor y en contra iban y venían. Mientras tanto, yo pensaba: «¿Cuánto tiempo más seguiremos debatiendo este tema?». Recordé entonces el sinnúmero de debates similares en los que, como jóvenes, hacíamos a los panelistas la misma pregunta. Y obteníamos las mismas respuestas.
Sin embargo, algo interesante ocurrió en la noche, durante la cena. Unos siete jóvenes compartieron la mesa conmigo. Y la pregunta salió nuevamente a relucir, solo que con un matiz diferente.
—¿Cuál es su opinión con respecto al tema del cine que se discutió esta tarde?
—me preguntaron.
—Creo que no hicieron la pregunta correcta —respondí.
—¿Y cuál es esa pregunta?
—La pregunta correcta es: ¿Seguiremos viendo en nuestros hogares la clase de películas que hoy se proyectan en el cine? Se produjo un corto silencio. Y continué.
—¿Qué sentido tiene que continuemos discutiendo si podemos o no ir al cine cuando el problema es que ahora hemos traído el cine a nuestros hogares? Creo que el diablo está de lo más feliz al vemos perder el tiempo discutiendo durante años qué hay de malo en ir al cine. Más bien, deberíamos preguntar qué hay de bueno en las películas que estamos viendo en nuestras propias casas.
Hubo un nutrido intercambio de opiniones, después de lo cual añadí: 
—¿Ha cambiado Hollywood el contenido de sus películas en los últimos años? 
—Ahora son peores —respondió alguien.
—Correcto —respondí—. Si Hollywood no ha cambiado, entonces somos nosotros los que hemos cambiado. Porque ahora vemos en nuestros hogares lo que antes no se nos ocurría ver en el cine.
¿Cuál es la solución? El versículo de hoy nos da la respuesta. Dios espera que seamos puros, sin mancha, que brillemos como estrellas en el firmamento, en medio de una generación que a lo vulgar le da el nombre de «entretenimiento».
Mientras otros siguen discutiendo si ir o no al cine, ¿por qué no resolvemos, con la ayuda de Dios, no ver imágenes perversas, ni en el cine, ni en nuestra casa ninguna otra parte?
Ayúdame, Señor, a no poner delante de mis ojos nada perverso. (Ver Sal. 101:3)

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala



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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5