2012/05/21
Devocional Jóvenes 21 de Mayo - Dios tenía un plan para Rafael
para que todo aquel que cree en él [...] tenga vida eterna. (Juan 3:16)
Era joven, inteligente y le iba bien en los negocios. Pero tenía un serio problema: el alcohol. Cuando se pasaba de copas, se tornaba tan violento que asustaba incluso a sus compañeros de farra. Por eso, según escribe Lourdes E. Morales, lo llamaban «la fiera de Santurce» (El viajero, p. 28).
Su matrimonio, y luego el nacimiento de dos preciosas criaturas, lo alejaron parcialmente del alcohol, pero la muerte de su primogénito Rafaelito, de apenas cinco años, lo golpeó tan duramente que nuevamente buscó refugio en la bebida. Y continuó así hasta que cierto día sucedió algo que cambiaría por completo el curso de su vida y también el de mucha gente dentro y fuera de Puerto Rico.
Caminaba Rafael bajo un fuerte aguacero, llevando consigo un bulto de ropa a su negocio, una lavandería, cuando vio un papel en el suelo. Sin saber por qué, sintió el extraño deseo de recogerlo. Cuando llegó a la lavandería, se dio cuenta de que era parte de un libro. En poco tiempo sus ojos se detuvieron en las palabras de Juan 3:16. Como no pudo entender su significado, buscó la ayuda de una vecina.
Rafael recibió estudios bíblicos, abandonó la bebida, pidió perdón a quienes había maltratado y fue bautizado. Su bautismo fue seguido por muchos otros, gracias al testimonio poderoso que Rafael, ya convertido, daba de su Salvador. Tiempo después, decidió dedicar su vida a distribuir el libro que lo había transformado: la Biblia.
Con la bendición de Dios, Rafael llegaría a ser «el mejor colportor del mundo» (Ibíd., p. 111), un predicador del evangelio y, además, un hombre de corazón generoso que usaría sus bienes al servicio de Dios y de todo necesitado que encontrara en su camino.
Rafael López Miranda estaba haciendo esta obra en los Andes venezolanos, cuando varios asesinos, con trece balazos, acabaron con su vida. Aunque murió en 1922, los hechos de este héroe de la fe aún hablan por él. En el cielo sabremos cuántas almas conocieron a Cristo gracias a la obra de un hombre cuya vida cambió cuando supo que «Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él [...] tenga vida eterna».
Señor, que mí testimonio hoy ayude a muchos a creer en Cristo como el Salvador del mundo.
Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala
El comienzo de la intemperancia
Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1
Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2
El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3
Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.
Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5


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