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2012/05/07

Devocional para Jóvenes 08 de Mayo - Plumas a cambio de gusanos?


Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; [...]. Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. Salmo 139:13,14.


En su libro Cadenas rotas, Doug Batchelor cuenta la historia de una alondra que descubrió una manera muy fácil de obtener su alimento diario: le daría a un zorro una de sus plumas a cambio de dos gusanos.
Con frecuencia, mientras volaba, su padre le recordaba lo importante que era valorar el poder de sus alas. Pero la pequeña alondra pensaba en otra cosa: lo fácil que era alimentarse sin mucho esfuerzo. A fin de cuentas, ¿qué efecto podría tener perder apenas una de sus plumas? Fue así como día tras día la alondra entregaba una de sus plumas a cambio de dos gusanos. Entonces llegó el momento de volar hacia el sur. Pero la alondra no pudo hacer el viaje. Y mientras su familia surcaba los aires, ella tuvo que conformarse con dar saltitos en la nieve para poder huir de los depredadores del bosque. Había sacrificado el poder de volar a cambio de un desayuno gratis.
Pero no hay desayuno gratis en este mundo. Al final alguien paga. Y en el caso de la alondra, el precio que pagó fue demasiado alto. Pongámoslo de esta manera: recibió un valioso capital (su capacidad de volar) y lo perdió porque no supo apreciarlo. Algo parecido fue lo que hizo Esaú al cambiar su primogenitura por un plato de lentejas.
Tú y yo también hemos recibido un capital muy valioso: nuestro cuerpo. Mira alrededor y responde: ¿Puede haber algo que supere a nuestro cuerpo en complejidad, perfección y belleza? Con sobrada razón, el Salmista exclamó: «Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; [...]. Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho» (Sal. 139: 13, 14).
Y ahora la pregunta obligada: ¿Estamos también nosotros cambiando «alas por gusanos»? ¿Qué trato le estamos dando a nuestro cuerpo, el templo del Espíritu Santo? ¿Qué clase de «alimento» está entrando a nuestra mente? Cualquiera que introduzca sustancias tóxicas en su cuerpo, «está cambiando alas por gusanos». Y lo mismo hace quien permite que a su mente lleguen imágenes moralmente cuestionables.
¿Plumas por gusanos? ¿Mi primogenitura por un plato de lentejas? ¡No señor! ¡Ese negocio no va conmigo!

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala


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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5