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2012/05/02

Devocional Jóvenes 03 de Mayo- Lejos del árbol


Padre […], no nos expongamos a la tentación, sino líbranos del maligno. (Mateo 6:9,13).


Una versión de la Biblia dice «No nos metas en tentación» (RV60). Otra «No nos dejes caer en tentación» (NRV2000). Y todavía otra: «No nos expongas a la tentación» (DHH). Pero ninguna dice: «Sácanos de la tentación». Y hay una gran diferencia entre una cosa y la otra.  Nadie mejor que Eva, la esposa de Adán, para explicar la diferencia.
Mientras ella y su esposo se mantuvieran lejos del árbol prohibido, nada podría lograr el tentador.  Cerca del árbol, otra sería la historia. Por esta causa, la orden de Dios debería entenderse en su sentido pleno: ¡Ni siquiera debían acercarse del árbol!
¿Qué pasó en el caso de Eva? ¿No entendió bien la advertencia? El libro Patriarcas y Profetas (p.33) nos da la respuesta.  Allí se dice que…
  1. Eva sabía que no debía alejarse de su esposo.
  2. Inconscientemente se alejó de Adán.
  3. Cuando se dio cuenta del peligro que corría, «desechó sus temores, diciéndose a sí misma que tenía suficiente sabiduría y poder para comprender el mal y resistirlo».

Doble error: colocarse en terreno prohibido, y no huir inmediatamente, al percatarse del peligro que corría.  Le dio al tentador una oportunidad y este, ni corto ni perezoso, no la desperdició.  ¿Podía Eva, aun estando cerca del árbol, pedir ayuda a Dios?  Claro que sí, pero el punto es que ya estaba en gran desventaja.  No es lo mismo orar: «Dios, no me dejes caer en tentación», que orar: «¡Dios, por favor sácame de esta tentación!».  En el primer caso, estás lejos del árbol; el segundo, estás tan cerca que el solo aroma del fruto prohibido te hace agua la boca.
Cuando el pulso te late aceleradamente y la adrenalina circula a toda velocidad, la oración a Dios para que te saque del aprieto muy probablemente no pasará del techo.  Y no es que Dios no quiera librarte; es más bien que a estas alturas del juego en realidad tú no quieres que te libre.
¿Cuál es tu árbol prohibido?¿Algún lugar en especial? ¿Momentos a solas con alguien en particular? ¿Cierta clase de amigos? ¿Cierta clase de películas, o de música o de revistas?  Cualquiera sea, permanece LEJOS DEL ÁRBOL PROHIBIDO, tanto como sea posible.
Señor, sea cual fuera mi árbol prohibido, ayúdame a mantenerme LEJOS de su presencia.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala


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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5