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2012/05/10

Matutina Jóvenes 09 de Mayo - Los "Amigotes"



El Señor es mi luz y mi salvación, ¿de quién podré tener miedo? Salmo 27:1


Una cárcel no es lugar para un joven con principios cristianos. Pero allí estaba Jeris, en la prisión estatal de Tennessee, EE. UU., acusado de homicidio. Jeris sabía lo que le esperaba en ese penal. De hecho, todos los reclusos lo sabían: solo sobreviven los más fuertes y los que, conscientes de que no son fuertes, prefieren someterse a los «muchachos malos» de la prisión. Y no pasó mucho tiempo para que Jeris enfrentara esa realidad, según lo relata Loron Wade (El regalo inesperado y otros relatos inspiradores, pp. 69-74).
Ocurrió un viernes cuando tres reclusos le hicieron una visita en su celda. Uno de ellos sacó un filoso cuchillo.
—Danos tu reloj o te vamos a sacar el corazón.
Jeris sabía que su vida valía mucho más que el reloj. Pero también sabía que si cedía estaría renunciando a la única posesión valiosa que le quedaba: su dignidad. 
—¿Por qué no se van y me dejan tranquilo? —les dijo Jeris, armándose de valor. 
—¿Oyeron eso? —replicó el hombre—. ¡Este tonto quiere que nos vayamos! 
—Te vamos a hacer papilla —intervino otro— si no nos das el reloj. 
—Puede ser —repuso Jeris.
—¿No sabes acaso que te puedo arrancar la cabeza? —amenazó el del cuchillo. 
—No es fácil matar a un hombre que no quiere dejarse matar. 
Medio sorprendidos, los tres hombres se fueron profiriendo todo tipo de amenazas. Pero la noticia no tardó mucho en difundirse. Jeris había sido «sentenciado a muerte». A partir de entonces, se convirtió en un solitario. ¿Quién iba a querer estar cerca de un hombre que en cualquier momento sería asesinado? Mientras, en su celda, Jeris oraba: «Señor, no quiero que me maten por un reloj, pero si cedo...». 
Horas más tarde, el hombre del cuchillo se acercó a su celda.
—Mira, arreglemos esto —dijo el hombre nerviosamente—. Tus amigotes me dijeron que me van a hacer daño si no te dejo tranquilo. ¿Entiendes?
—¿Cuáles amigos? —preguntó Jeris, sorprendido.
—Esos amigos grandotes que tú tienes. No quiero verlos nunca más. ¿Qué te parece si hacemos las paces? 
Y hubo paz.
Cuando su vida peligraba, Jeris Bragan oró pidiendo ayuda. Y Dios envió a esos «amigotes» en su auxilio. Nunca olvides que los ángeles de Dios también acudirán en tu auxilio cuando más los necesites.
Señor, ayúdame a recordar que nunca estoy solo, porque tus ángeles están conmigo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala


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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5