2012/06/26
12 CONSEJOS PARA PADRES
1. La mejor enseñanza es el buen ejemplo:
Recuerda que tú también eres hijo. Dios es tu Padre. Ámale y obedécele con todo tu corazón. Conságrate y consagra tu familia.
2. En tu casa debe reinar abiertamente Dios:
La Fe debe ser el fundamento de la vida del hogar. Que se note en todo.
3. El mejor regalo a los hijos:
un hogar feliz y estable donde papá y mamá se aman, se respetan y cuentan siempre el uno con el otro.
4. Cada día la familia ora, cena y comparte JUNTA. El esfuerzo vale la pena.
5. Conversa con tus hijos, escúchales.
6. Demuestra a tus hijos que les amas y díselos.
7. Ser buen padre requiere educar, proveer y gobernar:
No eres amiguito de tus hijos sino padre. Corregir, amonestar y decir "no" a su tiempo es parte del amor, aunque a veces no guste. Ser padre no es un concurso de popularidad sino una misión de Dios por el bien de los hijos. Ser buen padre es asegurarse que los niños no se duerman sin agradecer a Dios.
8. Por lo general, es mejor corregir en privado y estableciendo pautas claras. No grites, no ofendas. En vez de decir "eres un tonto" di, "sé que eres capaz de más pero no estás haciendo la tarea. En adelante no verás la TV hasta que la hayas hecho".
9. No compares a un joven con otro, ni con sus hermanos. Cada uno es único. Corrige cuando algo está mal, no importa cómo lo hagan otros.
10. Los errores del pasado no descalifican a los padres. No permitas que tus hijos te falten el respeto reclamándote por el pasado. Enseña que Dios perdona y si te has arrepentido y has corregido el mal, debes ahora tomar plenamente la misión de ser buen padre. Eso será un ejemplo para ellos. Tampoco reclames a tu cónyuge o a tus hijos por algo del pasado que ya ha sido hablado y perdonado. Trabajemos en mejorar el presente.
11. No pretendas que los hijos sean como tú. Dios les dará su propia vocación. Los padres educan en la Fe y la verdad. Éstos son fundamentos necesarios para todo hombre. Desde esa base, cada uno desarrollará su propia vida.
12. Permitan que los niños tengan una buena relación con sus abuelos y otros familiares. Hay comportamientos que pueden impedir este ideal pero que no sea por falta de amor de vuestra parte.
El comienzo de la intemperancia
Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1
Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2
El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3
Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.
Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5


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