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2012/06/07

Devocional para Jovenes 08 de Junio - Mas viejo que Matusalén


Así que [Matusalén] vivió novecientos sesenta y nueve años en total. (Génesis 5:37)





Matusalén. ¿Quién no ha oído hablar de él? Se cuenta que el famoso escritor y humorista Mark Twain comenzó un discurso con las siguientes palabras: «El tema de mi reflexión en esta ocasión es Matusalén. Se dice que vivió 969 años. Pero yo me pregunto: ¿Y qué? De él no se dice que hiciera algo que valiera la pena» (Frank S. Mead, Saints and Sinners ofthe Bible [Los santos y los pecadores de la Biblia], p. 11).
En principio, Twain parecería tener razón, porque de Matusalén la Biblia dice muy poco: hijo de Enoc, padre de Lamec, abuelo de Noé, «y tuvo otros hijos e hijas; [...] vivió novecientos sesenta y nueve años en total. A esa edad murió» (Gen. 5:27).
Si solo se limitó a tener hijos e hijas, entonces bien podríamos preguntarnos si una vida tal tiene sentido. Que lo recuerden a uno solo por haber vivido mucho es como sentirse orgulloso solo por haber nacido en una familia rica, o por ser pariente de alguien famoso. ¿Cuál es el mérito? A fin de cuentas, lo más importante no es cuántos años vivimos; es cómo vivimos.
Y si lo que cuenta no es no la cantidad sino la calidad de vida, entonces bien vale la pena que te preguntes qué estás haciendo ahora mismo con tus talentos, tu tiempo y tus recursos.
¿Es tu vida solo una sucesión de días y noches, gastados sin propósito alguno? Cuando te levantas de la cama en la mañana, ¿ya sabes lo que vas a hacer ese día? ¿Ya sabes qué carrera universitaria estudiarás? ¿Cuáles son tus metas más importantes en este momento? En una palabra: ¿Estás desarrollando el potencial con el cual Dios te ha creado? Esta no es una cuestión opcional. Es nuestro primer deber, como bien lo expresa Elena G. de White: «El desarrollo de todas nuestras facultades es el primer deber que tenemos para con Dios y nuestros prójimos» (Palabras de vida del gran Maestro, p. 264).
Y ahora, en descargo de Matusalén, hay que hacer una aclaración. Según el libro Patriarcas y profetas, Matusalén y sus hijos, «que alcanzaron a oír las prédicas de Noé, lo ayudaron en la construcción del arca» (p. 72).
De manera que Matusalén, además de creer en Dios, sí hizo cosas que valieron la pena.
Capacítame, Señor, para cumplir el propósito de mi vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala




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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5