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2012/06/22

Devocional para Jóvenes Junio 21 - Un valioso Tesoro


Josafat se condujo en todo con rectitud, como Asá, su padre. (1 Reyes 22:43)

Dos reyes se unieron para combatir a un enemigo común. Diseñaron el plan de ataque y escogieron la que les pareció la mejor ruta para movilizar sus tropas: el camino del desierto. Después de varios días de recorrido, enfrentaron una severa crisis. El agua se les acabó. ¿Qué podían hacer ahora para aplacar la sed de miles de hombres y de animales? En medio de la crisis, un rey exclamó: «¡Vaya! Parece que el Señor nos ha traído al desierto para entregarnos en manos de nuestros enemigos». En cambio, el otro preguntó: «¿No hay por aquí algún profeta de Dios para que consultemos al Señor por medio de él?»
¡Reacciones muy diferentes! Uno culpa a Dios, el otro lo busca. ¿Y quiénes eran los reyes de este relato? El que culpó a Dios fue Joram, rey de Israel, e hijo nada menos que de los perversos Acab y Jezabel. El que buscó a Dios fue Josafat, rey de Judá, hijo del rey Asá, de quien se dice que «fue siempre fiel al Señor» (1 Rey. 15:14).
Por cierto, en respuesta a la pregunta de Josafat («¿No hay por aquí algún profeta de Dios para que consultemos al Señor por medio de él?»), alguien informó que cerca de ahí se encontraba el profeta Elíseo. Y gracias a Eliseo, los reyes no solo encontraron agua, sino que también derrotaron a los moabitas.
¿Qué dicen las Escrituras de estos dos reyes? De Joram, el hijo de Acab, la Escritura dice que hizo lo malo (2 Rey. 3:2), aunque no tanto como su padre. ¿Y de Josafat? Dice que «se condujo en todo con rectitud, como Asá, su padre» (1 Rey. 22:43). Por supuesto, aquí no estamos diciendo que si el padre es bueno, el hijo también lo será. Pero las posibilidades de que el hijo sea bueno aumentarán. En el hogar donde Josafat creció se respetaba el nombre de Dios. Y ese fue el mayor tesoro que Josafat recibió de sus padres como herencia.
Si tienes padres que respetan el nombre de Dios, que se esfuerzan por enseñarte principios y valores morales, entonces tienes buenas razones para darle gracias a Dios. Y, por supuesto, para agradecer a tus padres.
Gracias, Señor, por mis padres, y por las enseñanzas que me han transmitido.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5