2012/07/22
Devocional Jóvenes Julio 22 - Mejor Comenzar a tiempo
vengan los años en que digas: «No encuentro en ellos placer alguno». (Eclesiastés 12:1, NVI)
En su libro de ilustraciones para sermones, Michael P. Green cuenta que un hombre se dirigió apurado a la terminal de autobuses para tomar el bus que lo llevaría a una cita importante. Después de correr a toda velocidad y casi sin aliento, llegó justo cuando la puerta se cerraba. Alguien que vio lo ocurrido comentó:
—Parece que no corrió con la rapidez suficiente. El desilusionado hombre respondió:
—Corrí lo más rápido que pude; el problema es que no comencé a tiempo (1,500 Ilustrations for Biblical Preaching [Mil quinientas ilustraciones para la predicación bíblica], p. 415).
Algo parecido sucede en la vida, especialmente cuando somos jóvenes. Cada día nos presenta nuevas oportunidades: para retomar un proyecto que pusimos a un lado hace tiempo; para reanudar las clases de música (o de natación, o de inglés) que dejamos a medio camino; para continuar con nuestros estudios universitarios; para restaurar una amistad que se deterioró por una tontería; o para regresar a la iglesia. Pero razonamos que todavía hay tiempo, que mañana será. Así pasan los días, los meses y los años. Hasta que un día descubrimos que esperamos demasiado. No hace mucho supe que un amigo de mi infancia se había interesado en conocer más de nuestra iglesia. La sola noticia me alegró muchísimo. Entonces me propuse llamarlo por teléfono para saber de su interés por las cosas de Dios y para ayudarlo en su decisión. Pasaron algunas semanas pero nunca alcanzaba a llamarlo. Cierto día recibí la fatídica noticia de que mi amigo de tantos años había muerto de manera repentina. ¿Puedes imaginar lo mal que me sentí? Intenté justificarme pensando que había muerto en forma sorpresiva, pero siempre llegué a la misma conclusión: En la vida hay cosas que no pueden esperar.
Hoy puede ser el día para hacer esa llamada, para reconciliarnos con ese amigo, para perdonar a esa persona, para reanudar el proyecto que quedó a medio camino, para buscar a Dios. Como bien dijo alguien, este es el primer día del resto de nuestra vida.
Usémoslo de modo que glorifiquemos el nombre de Dios, recordando que siempre es mejor comenzar temprano que correr rápido.
Padre celestial, dame sabiduría que necesito para hacer las cosas que tengo que hacer.
Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala
El comienzo de la intemperancia
Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1
Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2
El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3
Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.
Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5

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