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2012/08/01

Devocional Jovenes 01 Agosto - El Cofre de los tesoros


Me alegraré en el camino de tus mandatos, más que en todas las riquezas. (Salmo 119:14).

No se lo digas a nadie, pero tengo un cofre de tesoros. De ese cofre extraigo preciosas gemas cada día. Tienen tanto valor que no lo cambio por ningún otro tesoro terrenal. Ya sabes a qué me refiero, ¿no es así? En tu casa hay un cofre similar. ¡Es la Biblia!
De todas esas gemas, algunas brillan más. Una de ellas se encuentra en Isaías 41:10: «No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa». ¡Nada menos!
Resulta interesante saber que los grandes hombres y mujeres de la historia del cristianismo también tuvieron su cofre de tesoros y, por supuesto, su gema favorita: un versículo bíblico donde encontraron poder para enfrentar duros desafíos, y para los momentos de aflicción.
Tomemos el caso de William Carey, el primer misionero a la India (1793) y quien tradujo la Biblia completa, o porciones de ella, a unos 24 idiomas y dialectos. Su texto favorito era: «Ensancha el espacio de tu carpa, y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas» (Isa. 54:2, NVI). El de John Knox, el líder de la Reforma protestante en Escocia, era Juan 17:3: «Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste». El de David Livingstone, el legendario misionero al continente africano, Mateo 28:20: «Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».
¿El de Martín Lutero, el campeón de la Reforma protestante? «El justo por la fe vivirá» (Rom. 1:17). ¿Y el de Elena G. de White? Según la escritora Dorothy Watts, era Ester 4:16: «Me presentaré ante el rey, por más que vaya en contra de la ley. ¡Y si perezco, que perezca!» (NVI).
¿Y cuál es tu versículo favorito? Pues esta es mi recomendación para ti: Grábalo en tu memoria y aduéñate de su promesa, como si Dios hubiera dicho esas palabras solo para ti. En los momentos de prueba o de tristeza, esa promesa será como música celestial a tus oídos.

Abre mis ojos, Señor, para ver las maravillas de tu ley. Salmo119:18.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala


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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5