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2012/09/07

Devocional Jóvenes Septiembre 07 - Tu decides

Elijan hoy a quién van a servir (Josué 24:15)


Wilfred era un joven médico que vivía en Londres. Cierto día regresaba a su casa, después de visitar a un paciente, cuando una enorme carpa captó 
su atención. Decidió ver qué estaba pasando.
Dentro de esa carpa se estaba desarrollando una conferencia religiosa, dirigida por Dwight L. Moody. Wilfred tomó asiento y observó. Todo estuvo bien hasta que llegó el momento de las oraciones. Entonces uno de los participantes elevó una oración tan larga que Wilfred decidió irse. Ya estaba por irse cuando Moody, el predicador, se paró delante de la congregación y dijo: «Amigos, vamos a cantar un himno mientras nuestro hermano termina de orar».
La ocurrencia le pareció tan graciosa a Wilfred que decidió quedarse. Y en los días que siguieron continuó asistiendo a las conferencias. Sin que se diera cuenta, las cosas de Dios comenzaron a cobrar importancia en su vida.
Cierto día un grupo de estrellas del deporte llamado «Los siete de Cambridge» se presentó en Londres. Todos ellos eran famosos, y eran cristianos. Uno de ellos predicó y al final del sermón desafió a los presentes para que escogieran a quién servir. Cuando pidió que se pusieran de pie los que se decidieran por Cristo, Wilfred sintió que estaba «pegado a la silla». De pronto un joven marinero se levantó. Era parte de un grupo de unos cien marineros. Al verlo solo, de pie, sin importarle lo que sus compañeros pudieran decir de él, Wilfred también se levantó. Ahí mismo entregó su vida a Jesús (Samuel Fisk, 40 Fascinating Conversión Stories [Cuarenta relatos fascinantes de conversiones], p. 58).
A partir de ese momento, Wilfred Grenfell dedicó su vida como médico misionero, al servicio del prójimo, en Terranova, Canadá. Fundó seis hospitales, siete puestos de enfermería, cuatro colegios con internado, catorce centros para distribución de alimentos, doce centros para distribución de ropa y cuatro barcos-hospitales. Además abrió escuelas, iglesias, cooperativas y orfanatos. ¡Una vida completamente dedicada al servicio de su Salvador!
Ese joven marinero que respondió al llamado de seguir a Cristo nunca imaginó que su decisión ayudaría a que otro joven, Wilfred, se entregara al Señor. Y mucho menos imaginó que ese joven médico sería un instrumento de bendición para la humanidad.
Hoy tu testimonio atraerá a la gente a Cristo, o la alejará de él. Serás un ejemplo para lo bueno o para lo malo. Escoge a quién vas a servir.
Señor, hoy quiero ser un instrumento de bendición. Ayúdame a lograrlo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5