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2012/10/07

Devocional Jóvenes Octubre 07 - Eres lo que piensas


Porque tal como piensa en su corazón, así es él. Proverbios 23:7 NRV1990

Si practicas algún deporte, quizás te has preguntado por qué los jugadores de cada equipo parecen ver cosas diferentes. Donde un equipo vio penalti, el otro vio una jugada limpia; donde unos ven un golpe intencional, otros solo ven un tropezón accidental. 
Los investigadores de la percepción humana han encontrado una explicación muy sencilla: ellos dicen que, en última instancia, cada uno ve lo que quiere ver. Si la jugada es muy «chiquita», cada jugador, cada fanático, la juzgará de acuerdo a sus intereses. ¡Y con mucha más razón si esa jugada decide el campeonato!
Las Escrituras expresan esa misma realidad en nuestro texto de hoy: como piensas, así eres. Dicho de otra manera, no eres lo que piensas ser, sino lo que piensas, eso eres.
Quizás no hay mejor ejemplo para ilustrar esta realidad que la misión de los doce espías enviados por Moisés para inspeccionar la tierra de Canaán con el objeto de conquistarla (ver Núm. 13). Cuando regresaron, parecía que habían visto no una tierra, sino dos. Veamos.

-Los diez espías: 
«Vimos un pueblo de gigantes y sus ciudades están fortificadas».
Caleb y Josué: «No importa que haya gigantes, en el nombre de Dios podremos
conquistarla».


-Los diez: «¡No podremos! Esa tierra se traga a sus habitantes».
Josué y Caleb: «La tierra es buena, y el Señor nos ayudará».

-Los diez
«Comparados con ellos, parecíamos langostas».

Josué y Caleb: 
«Con Dios de nuestra parte, los comeremos como pan».

¿Era la misma tierra? Sí, pero donde diez de los doce espías vieron dificultades, Josué y Caleb vieron posibilidades. Cada uno vio de acuerdo a la, medida de fe que había en su corazón. Dios prometió que esa tierra sería del pueblo. Los que no creyeron, nunca pudieron heredarla, y sus cuerpos fueron sepultados en el desierto. En cambio, Josué y Caleb creyeron y, por su fe en la promesa de Dios, entraron en la tierra prometida.
Ante ti está un día lleno de desafíos. Quizás también hay «gigantes» que te están preparando una emboscada en el camino. Mi consejo es que, al igual que  Caleb y Josué, lo apoyes en las promesas de Dios y exclames a voz en cuello:
«Con Dios de mi parte, los comeré como pan».

Señor, ayúdame a creer que tus promesas para mí se cumplirán en este día.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5