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2012/10/08

Devocional Jovenes Octubre 08 - Nadie se las sabe todas

Al juzgar a otros te condenas a ti mismo. (Romanos 2:1)


La vida es una escuela de la cual todos somos estudiantes, y los maestros están en todas partes.
Esta verdad la aprendió la profesora Gloria por la vía dura. La historia aparece en el libro Charocter Matters [El carácter importa], de Thomas Lickona. La profesora Gloria enseñaba inglés en un colegio secundario. Entre sus alumnos se contaba Alvin, un joven de veinte años a quien ella consideraba un verdadero fracaso. Alvin estudiaba de día y trabajaba de noche en una estación de gasolina. Cierto día, la profesora había ido precisamente a esa estación a abastecer su carro de gasolina, cuando notó una llanta desinflada. «Solo esto me faltaba —pensó—. Y lo peor es que no sé cambiarla». Como no tenía otra alternativa, intentó cambiarla, pero ni siquiera pudo sacar las tuercas.
Entonces notó que Alvin, su alumno problema, la estaba observando. Y se molestó más. «¿Por qué ese cretino no viene a ayudarme, en vez de estar ahí sin mover un dedo?», pensó.
Así transcurrieron algunos minutos hasta que Alvin se acercó.
—Profe, parece que tiene problemas para cambiar la llanta.
—Así es —admitió de mala gana la profesora.
—No sabe cómo hacerlo, ¿verdad? —inquirió Alvin.
—No. No lo sé.
—¿Y cómo se siente al no saber hacerlo?
—Me siento fracasada.
—Pues ahora ya se puede imaginar cómo me siento yo en su clase de inglés.
Le propongo un trato, profe. Si la ayudo a cambiar la llanta, ¿me ayudaría usted a aprobar su clase?
La profesora aceptó el trato y, según ella misma relata, todo cambió a partir de ese momento. Fiel al acuerdo, ayudó a Alvin a aprobar la materia. Mejor aún, ella misma se convirtió en una docente más comprensiva, más humana. Ahora, cada año les dice a sus alumnos que ella «no se las sabe todas», que no tienen por qué sentirse mal cuando se equivocan, porque todos cometemos errores.
¿Qué produjo el cambio en ella? Bueno, se dio cuenta de que en la escuela de la vida todos somos alumnos, pues nadie se las sabe todas.
Entonces, ¡hagamos lo mejor que podamos con los talentos que Dios nos ha dado!
Padre mío, ayúdame hoy a hacer el mejor uso de las habilidades con las que me has creado.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala



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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5