Cuando él llegó, ella le preguntó a dónde iban a ir y él le dio una respuesta vaga. Manejaron hasta un lugar solitario dónde él se estacionó. Entonces él le dijo cuánto la "amaba".
Antes de que pasara mucho tiempo, las cosas estaban avanzando, pero ella no lo detuvo. Pensó: "Un poco de experiencia no me hará daño". Esa "poca experiencia" resultó ser una relación sexual total.
Después Débora dijo: "Fue terrible. Yo estaba muy asustada. No sentí excitación en lo mínimo. Estaba pensando, '¿Qué tal si alguien pasa y nos ve?' Unos minutos después, me estaba vistiendo otra vez y me estaba odiando a mí misma por haber entregado algo tan precioso a un muchacho que ni siquiera se interesaba en mí—y en el cuál yo tampoco me interesaba".






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