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2016/08/25

AL CIELO EN PRIMERA CLASE


A principios de julio de 2014 la actriz Amy Adams acaparó la atención de los medios informativos. En realidad, tengo que reconocer que no es extraño que la imagen de una persona famosa sea objeto de noticias. Lo curioso es que la aparición de Amy no tuvo nada que ver con su exitosa carrera, ni con la filmación de la esperada película Batman y Superman. Ella acaparó la atención de los medios por un gesto de humildad.
Cuando se preparaba para abordar el avión que la llevaría de Detroit a Los Angeles, Amy tomó una sorpresiva decisión: renunció a su asiento en primera clase y lo cedió a un soldado de las fuerzas armadas estadounidenses. Adams, que ha sido nominada cinco veces a los Oscars, prefirió viajar durante cinco horas en la sección económica del avión, para que el soldado recibiera los privilegios de viajar en primera clase. ¿No te parece que ese fue un gran ejemplo de humildad?
Ahora bien, sin desmeritar la acción de Amy, no hemos de olvidar que el gesto más grande de humildad que alguna vez haya conocido el universo lo hizo Jesús. Pablo lo expresa en esta declaración:
“Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está
unido a Cristo Jesús, el cual:
Aunque existía con el mismo ser de Dios,
no se aferró a su igualdad con él,
sino que renunció a lo que era suyo
y tomó naturaleza de siervo.
Haciéndose como todos los hombres
y presentándose como un hombre cualquiera,
se humilló a sí mismo,haciéndose obediente
hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz” (Filipenses 2:5-8).
Cristo “renunció a lo que era suyo”: dejó su trono celestial, su igualdad con Dios y “se humilló a sí mismo”. El no renunció a su condición divina en el cielo para descender a la tierra y recibir -por lo menos- los honores de un monarca terrenal. No. Él cambió su posición en el cielo para venir a la tierra y morir en una cruz. Cambió su vida por nuestra muerte; ocupó nuestro lugar para que recibiéramos lo que no merecíamos. Su humillación hizo posible que se nos abrieran las puertas de la exaltación eterna. Gracias a él, tú puedes viajar al cielo como un pasajero de primera clase.
RECUERDA:
“Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados”
(1 Pedro 2:24).
DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2016
#VisitaMiMuro
Por: J. Vladimir Polanco
Lecturas devocionales para jóvenes 2016
http://devocionmatutina.com

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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5