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2012/02/27

La medalla Olímpica

LA MEDALLA OLÍMPICA

















Cuando Susan se enteró que estaba embarazada, se preocupó mucho pues hacía dos años que había superado la barrera de los 40 años y era consciente de los riesgos que entrañaba su embarazo. Aunque vivía en Estados Unidos, donde es permitido el aborto, como cristiana comprometida desechó las insistentes voces de sus amigas y junto a su esposo Michael confiaron el embarazo al Señor.Kenneth nació aparentemente como un niño normal, sin embargo las conclusiones del pediatra fueron contundentes: había nacido con Síndrome de Down, aunque no presentaba los típicos rasgos “mongoloides” que conllevan los que sufren este mal. Desde ese día sus padres decidieron darle todas las estimulaciones y esfuerzos para que pudiera valerse por sí mismo, además de una fe en Dios y en su palabra.
En la escuela especial, conoció a Benny que se convirtió en su compañero de aventuras y juntos destacaban entre el resto de los niños.Fueron creciendo y ambos se convirtieron en jóvenes atléticos y generosos.La disciplina con la que los formaron les permitió hacerse de un par de cupos en atletismo para las Olimpidas Especiales de Atlanta. No les fue difícil clasificar para los 100, 200 y 400 metros.El día de las competencias, mientras los padres de Kenneth lo observaban expectantes desde las gradas, él hizo una oración, corrió con todas sus fuerzas ganando así los 100 metros. Michael y Susan lloraron de alegría cuando se entonó el himno de la Unión mientras contemplaban el listón y la medalla de oro que colgaba en el pecho de su hijo.
En los 400 metros, salió en primer lugar y se mantuvo así hasta la recta final, sin embargo, a pocos metros de la meta se detuvo y se retiró de la pista ante el asombro de la multitud. Sus padres le preguntaron con cariño:- ¿Por qué hiciste eso, Kenneth? si hubieras seguido, habrías ganado otra carrera y por lo tanto otra medalla!!!- Pero mamá –contestó Kenneth con inocencia– yo ya tengo una medalla; en cambio Benny, todavía no tenía una.!!!Para muchos de los testigos de esa carrera, la actitud de Kenneth fue una estupidez mayúscula, pues, en esta sociedad consumista se nos ha enseñado a acumular y atesorar para nosotros mismos.


La actitud de Kenneth fue una lección para sus padres y un ejemplo vivo de los que nos dijo San Pablo:“Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón y no de mala gana o a la fuerza, ya que hay más gracia en dar que en recibir por eso Dios ama al que da con alegría” (II Corintios 9,7)La verdadera riqueza de Kenneth estaba en “darle” a su amigo la oportunidad de ganar su propia medalla, a fin de cuentas el ya tenía la suya.



-Compartido por Kadosh Kodesh-

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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5