(1) que lo bendijera,
(2) que lo ayudara en su trabajo ("ensancharas mi territorio")
(3) que estuviera con El en todo lo que hiciera y
(4) que lo guardara del mal y del daño.
Jabes reconoció a Dios como el verdadero centro de su trabajo. Cuando oramos por la bendición de Dios, también debemos pedir que El tome su posición legítima como Señor sobre nuestro trabajo, nuestro tiempo en familia y nuestra recreación. Obedecerle en las responsabilidades diarias es heroico.

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