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2012/05/17

Devocional Jóvenes 18 de mayo - De frente y sin rodeos 1


Señor muéstrame tus caminos; guíame por tus senderos. (Salmo 25:4)

He participado en muchos programas donde los jóvenes preguntan. Sin exagerar, puedo decir que hay dos preguntas que siempre salen a relucir: La primera: «¿Qué hay de malo en los noviazgos con una persona que no comparte tus mismas creencias religiosas?». La otra: «¿Qué hay de malo en ir al cine?». Hablemos hoy de la primera; mañana, de la segunda.
Por lo general, el joven que pregunta qué hay de malo en un noviazgo mixto justifica su inquietud con alguno de los siguientes argumentos:

  • «Noviazgo no es lo mismo que matrimonio»
  • «En mi iglesia no hay suficientes jóvenes de mi edad»
  • «No es adventista, pero es cristiano o cristiana»
  • «Es una buena persona y no se opone a mis principios religiosos»
  • «¡Trataré de ganarlo o ganarla para Cristo!»

El problema con tener un novio o una novia que no sea de tu misma fe es, sencillamente, que en su Palabra, Dios prohíbe estas relaciones (ver 2 Cor. 6:14). No hay armonía entre la luz y las tinieblas. Cuando Jesús nos dice que tenemos que buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, lo que nos está diciendo es que Dios tiene que ocupar el lugar central en todos los aspectos de nuestra vida.
Por otra parte, la Biblia nos exhorta a hacer todas las cosas para la gloria de Dios (1 Cor. 10:31). Pero ¿glorifica a Dios el joven que une sus intereses a los de una persona que no comparte sus creencias más profundas?
No tengo que ser adivino para saber que tú sueñas con un hogar donde Dios sea el centro, con un cónyuge que ore y estudie la Biblia contigo. Sueñas con alguien que comparta tus creencias religiosas, que asista contigo a la misma iglesia y que te apoye al instruir a tus hijos en los caminos de Dios. Sin embargo, ¿cuáles son las posibilidades de que estos sueños se hagan realidad al lado de un cónyuge incrédulo? ¿O al lado de una persona con ideas religiosas diferentes a las tuyas?
Dios merece el primer lugar en tu vida, incluyendo tu noviazgo y tu matrimonio.  Dale a Dios el lugar de honor y él te honrará colocando en tu camino a la persona idónea que te acompañará el resto de tu vida.
Padre celestial, quiero honrarte con mi noviazgo y matrimonio. Ayúdame a lograrlo

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala


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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5