2012/06/20
Devocional Jóvenes 19 de Junio - Si, Creo!!
Hace ya varios años, el mundo fue sacudido por la noticia de dos desquiciados adolescentes que asesinaron a sus propios compañeros de estudio. La tragedia ocurrió en Colorado, Estados Unidos.
Cuentan los sobrevivientes que esa trágica mañana los asesinos disparaban a sangre fría contra todo lo que se movía, mientras reían a carcajadas. Primero sembraron el terror en el primer piso de la institución. Luego subieron a la biblioteca, donde estaba una joven estudiante, de nombre Valeen, con su mejor amiga, escondida debajo de una de las mesas. En cuestión de segundos, inundaron el lugar con una lluvia de balas. La amiga de Valeen murió en el acto. Ella, por su parte, fue alcanzada por varios proyectiles. Agobiada por el dolor, la joven comenzó a quejarse: «¡Dios mío! ¡Dios mío!».
Cuando los asesinos escucharon mencionar el nombre de Dios, caminaron en dirección al lugar de donde provenía el clamor.
—¿Dijiste Dios? —preguntó uno de ellos—. ¿De verdad crees en Dios?
—Sí, creo —respondió con valentía la muchacha.
—¿Y por qué crees en Dios? —preguntó el pistolero, mientras recargaba el arma.
—Porque así me criaron mis padres, y porque yo lo creo.
No se sabe por qué no la mataron. Se cree que después de su valiente testimonio, Valeen se desmayó y la dieron por muerta. Al final de la sangrienta jornada, los dos adolescentes habían asesinado a doce estudiantes y a un profesor. Luego ellos mismos se quitarían la vida. Pero Valeen sobrevivió para contar por qué dijo sí, consciente de que esa respuesta podía costarle la vida.
«Cuando esos dos muchachos me preguntaron si creía en Dios, sentí tantos deseos de decir "no". [...]. Pero decir "no" era una falta de respeto a mí misma y a Dios. Por eso los miré directamente y les dije lo único que podía decirles: "Sí, creo"» (Bruce Porter, The Martyr's Torch [La antorcha del mártir], pp. 6-8).
Quizás nunca te encontrarás en una situación tan dramática para demostrar tu fe, pero no necesitas que una pistola te apunte a la cabeza para demostrar tu lealtad a Dios. Por medio de las pequeñas pruebas de cada día estás diciendo: «Sí, creo en Dios». O de lo contrario: «No creo». Son los hechos, no las palabras, los que cuentan.
Hoy puedes demostrar que sí crees en Dios. Hoy puedes representarlo con dignidad en todo lo que hagas. ¿Estás dispuesto a hacerlo?
Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala
El comienzo de la intemperancia
Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1
Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2
El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3
Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.
Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5


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