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2012/06/20

Devocional para Jóvenes Junio 20 - Las medias rotas

Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, 
porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor (Mateo 9:36)


Compasión. ¿Quién habla de ella hoy? ¿Y qué significa? La siguiente historia, que cuenta Judith Fockner en un artículo titulado «Medias agujereadas», ilustra muy bien lo que significa ser compasivos.
Cierto día el profesor de educación física le pidió a un estudiante llamado Tim que demostrara cómo hacer un ejercicio que requería ciertas destrezas. Mientras se ejercitaba, uno de sus compañeros de clase notó que las medias de Tim estaban rotas. Apenas se dio cuenta de la situación, les gritó a sus amigos: —¡Miren los agujeros en las medias de Tim! —¡Sí! —exclamó otro—. ¡Se le salen los dedos!
—Deberíamos hacer una colecta para comprarle medias nuevas —agregó otro.
Las burlas continuaron hasta que el profesor les ordenó que se callaran. Pero para ese momento ya el daño había sido grande. ¿Qué se podía hacer en esta situación? El profesor llamó a Tim a su oficina.
—Tim, quiero decirte que te seleccioné para ese ejercicio porque eres el más ágil de la clase.
Apenas terminó de decir esas palabras, el profesor se quitó uno de sus zapatos. La punta de la media tenía un agujero tan grande que se le salían varios dedos del pie.
—Oye, Tim —añadió el profesor—, los atletas como tú y yo somos duros con las medias. Somos tan ágiles que no hay media que nos aguante.
Tim no sabía qué significaba la palabra ágil, pero regresó al salón de clases con la frente muy en alto. El problema no eran las medias, sino que su profesor y él eran muy ágiles (Revista adventista, ed. sudamericana, noviembre de 2008, pp. 6-8).
De una manera gráfica este profesor ejemplificó lo que es la compasión: La capacidad de ver el mundo desde los ojos de otra persona; o, como se dice popularmente, «caminar en los zapatos de otro»: Llorar con el amigo que llora, reír con el amigo que ríe, aliviar el dolor del que sufre; estar ahí, cerca, cuando más se nos necesita.
En un mundo que idolatra, no al que más da sino al que más tiene, ¿qué tal si tú y yo demostramos hoy más del espíritu de nuestro compasivo Salvador, Cristo Jesús? Con seguridad, alguien lo va a agradecer.
Señor Jesús, ayúdame hoy a reflejar más de carácter compásivo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5