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2012/09/24

Devocional Jóvenes Septiembre 24 - La cobardía no siempre es mala

Vale más perro vivo que león muerto. (Eclesiastés 9:4)


Siempre hemos escuchado que, si no queremos ser víctimas de la tentación, tenemos que evitar a toda costa dar el pri
mer paso en falso; es decir, tenemos que rechazarla desde su primera insinuación. No obstante, ¿qué debemos hacer cuando, sin buscarla, la tentación se presenta ante nosotros?
Pensemos en el caso de Eva, la esposa de Adán. ¿Fue Eva conscientemente al árbol del fruto prohibido? No. El libro Patriarcas y profetas, en la página 33, nos dice que «distraída en sus agradables labores, inconscientemente se alejó del lado de su esposo». Su error fue quedarse en «territorio enemigo».
¿Se repite hoy la historia? Sin lugar a dudas, solo que con diferentes escenarios y protagonistas. Un jovencito que está pasando canales de la TV con el control remoto, y de repente se topa con una escena calificada como «X». ¿Qué debería hacer? Unos novios que, sin planificarlo, de repente se encuentran solos en un ambiente romántico, y con las hormonas funcionando al máximo. ¿Qué deberían hacer? Un estudiante que necesita aprobar un examen para graduarse y no tiene las respuestas en su mente, pero que sabe que, a su lado, un compañero está dispuesto a compartirlas. ¿Qué debería hacer?
Sí, ¿qué hacer cuando la tentación «nos visita» sin haber sido formalmente invitada? La respuesta nos la dio, curiosamente, el famoso escritor Mark Twain cuando, echando mano de su buen sentido del humor, afirmó que la mejor arma para no ceder a la tentación es la cobardía. Tiene razón. ¿Qué hizo José en Egipto cuando la esposa de Potifar lo acosó sexualmente? ¡Salió corriendo! ¿Qué tal si José hubiera razonado así: «Voy a quedarme aquí y le pediré a Dios que me a ayudar a resistir el ataque de esta fiera»? Los resultados habrían sido desastrosos.
No intentes saber cuan fuerte eres para resistir el mal. Miles de jóvenes han arruinado sus vidas porque pensaron que eran suficientemente fuertes para resistir la tentación. O creyeron que nunca serían capaces de llegar tan lejos. Es preferible mil veces que te llamen cobarde, a que «vendas tu primogenitura por un plato de lentejas».
Ya lo dijo el sabio: «Más vale perro vivo que león muerto».
Amado Padre celestial, dame valor para huir de la tentación en el momento oportuno.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

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El comienzo de la intemperancia

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más. Te 12.1

Satanás ha tenido éxito en apartar al mundo de Dios. Ha convertido en una maldición mortal las bendiciones inherentes al amor y la misericordia de Dios. Ha llenado a los hombres con el ansia del licor y del tabaco. Este apetito, que no tiene fundamento alguno en la naturaleza, ha destruido a millones.—The Review and Herald, 16 de abril de 1901. Te 12.2


El secreto de la estrategia enemiga—La intemperancia de cualquier clase entorpece los órganos sensoriales y debilita de tal forma el poder cerebral, que las cosas eternas no son apreciadas, sino colocadas en el mismo nivel que las cosas comunes. Las facultades superiores de la mente, destinadas a propósitos elevados, son puestas en la esclavitud de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque hay una estrecha relación entre lo físico y lo moral.—Testimonies for the Church 3:50, 51. Te 12.3

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima.


Su tentación más efectiva de hoy—Satanás se acerca al hombre, como se acercó a Cristo, con sus tentaciones abrumadoras a complacer el apetito. Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto. Venció a Adán y a Eva en el Edén en el apetito, y ellos perdieron su hogar bendito. ¡Qué cúmulo de miserias y crímenes han llenado nuestro mundo a consecuencia de la caída de Adán! Te 13.5